Eres Empresa

Eres el Presidente de tu propia empresa…

¿Cuándo te quieres retirar?

Ya sé que suena un poco rara esta pregunta y que para muchos de vosotros la respuesta sería "ya mismo". Sin embargo, la respuesta correcta debería de ser NUNCA.

Antes de que comencéis a tiraros de los pelos y pensar que estoy loco, dejadme al menos que explique mi punto de vista.

Si estáis pensando en un retiro temprano, eso significa que no os gusta vuestro trabajo. Cuando trabajamos en lo que de verdad nos gusta, en lo que de verdad nos interesa, el trabajo no se convierte en una tarea pesada y aburrida sino en algo dinámico y apasionante que deseamos hacer cada día, todos los días...

Estadísticamente mucha gente que se retira fallece a los cinco años desde la fecha del retiro, y eso que la mayoría no tienen un trabajo que realmente les llene, o siquiera les guste, pero el trabajo les da un propósito, una forma de vida, de sentirse útiles, de conectar y socializar con sus colegas.

Si te planteas retirarte, lo que deberías plantearte es lo siguiente:

Si tuvieras 100 millones de Euros (pongo aquí una cifra ridículamente grande para que no quepan dudas de que no necesitarías trabajar ya nunca más) ¿a qué te dedicarías?

Ya me imagino las típicas respuestas: compraría un chalet en la costa, un barco, dos o tres coches deportivos y de lujo, viajaría por todo el mundo, etc. todo esto está muy bien, ¿pero luego qué? ¿te pasarías el resto de tus días sin hacer nada? no lo creo. Una vez pasada la novedad de la nueva casa y los "juguetes", una vez cansados de tanto viaje, ¿qué harías?

Para muchos, esta sería una gran oportunidad de pensar en lo que de verdad les gusta, les motiva. Mucha gente comenzaría a estudiar algo nuevo, a trabajar ayudando a los demás, o quizás a abrir un negocio relacionado con tus hobbies...

Este ejercicio mental es estupendo para indicarte el camino que más te atrae. Una vez libres de la esclavitud del dinero ("me encantaría abrir mi propio negocio, o cambiar de trabajo, pero no puedo dejar mi trabajo actual porque necesito el sueldo..."), nos veremos libres para seguir nuestras aficiones, para trabajar en lo que de verdad nos apasiona de forma que el trabajo no sea una obligación sino una forma de ganar dinero haciendo lo que nos gusta.

Si haces lo que te gusta, cada día, todos los días, nunca aspirarás a retirarte.

Observa a los artistas, a los actores, a los músicos... hacen lo que les gusta y se ganan la vida haciéndolo. Hay también otros personajes con todo el dinero del mundo: Bill Gates, Steve Jobs, etc. que trabajan más duro que la mayor parte de la población; y obviamente no lo hacen por el dinero (no podrían gastar en toda su vida lo que ya tienen), ni por poder (para eso podrían seguir la carrera política), lo hacen porque su trabajo les apasiona. Tienen todas las posibilidades del mundo para hacer lo que quieran y en lugar de pasarse los días jugando al golf, se los pasan desarrollando nuevas estrategias, nuevas iniciativas, ayudando a los demás...

Si no te gusta tu trabajo, no pienses en el retiro, piensa en cambiarlo, en establecerte por tu cuenta, en aprender algo nuevo y apasionante que te conduzca, paso a paso, hasta alcanzar tu trabajo ideal. Y quizás este sea el problema. Muchos de nosotros nunca nos hemos parado a pensar cuál es nuestro trabajo ideal. Quizás nos lo planteamos cuando terminamos el instituto y tuvimos que elegir una carrera, pero ya nunca más desde entonces. Este es el momento para hacerlo. Sin una meta, sin un objetivo, vagaremos sin rumbo fijo sin alcanzar nunca nuestro destino... pero este es material para otro artículo.

Cuando consigas trabajar en lo que de verdad te apasiona, nunca más pensarás en retirarte.

buena suerte,

Jose L Riesco
Comments

Vacaciones pagadas... ¡sin límite de tiempo!

Ayer mientras conducía estaba escuchando, como a menudo hago, mi estación de radio favorita (NPR que son las iniciales de Radio Nacional Pública). NPR es una estación pública con noticias y música de Jazz, sin anuncios; pura y simple. El caso es que en el programa estaban entrevistando a Rosemary O'Neil (http://rosemary.user.livecloud.com/) y Brian Lenz (http://brian.user.livecloud.com/), presidenta y programador senior (respectivamente) de una empresa de software local de aquí de Seattle llamada Social Strata (http://www.socialstrata.com/).

Lo interesante de esta entrevista es que esta empresa (de tan solo 10 trabajadores) ha adoptado tan solo hace unos meses la política de proporcionar a sus empleados vacaciones pagadas sin límite de tiempo. ¿Cómo puede ser esto? fue mi primera pregunta cuando escuché la noticia. ¿Qué pasa si todos los empleado deciden tomarse un par de añitos de vacaciones y seguir cobrando su sueldo? Bueno, el caso es que esto no ha sucedido. Lo que pasa es que todos los trabajadores de esta empresa (10 en total) son responsables y les encanta su trabajo (por supuesto, por eso los dueños de esta pequeña empresa privada se atrevieron a ofrecer semejante beneficio) por lo que no se sienten motivados para abusar de este privilegio. El caso es que esta empresa no es única. En Estados Unidos, país con menos vacaciones (probablemente excepto Japón) del mundo, donde el trabajo se considera una prioridad y "il dolce farniente" una aberración, 1% de las empresas ya confían en sus empleados hasta el punto de estos se pueden tomar vacaciones cuando necesiten sin preocuparse del número de días.

Si os ponéis a pensar, esto tiene sentido. Si mi empresa me facilita que me tome días libres para cuidar de mis padres ancianos, hacer recados y estar pendiente de un niño enfermo, pues yo les corresponderé con lealtad y dedicación. Todos somos adultos y responsables y sería raro que gente dedicada a un trabajo que les gusta se tome manga por hombro y decida abusar de sus privilegios.

La sociedad avanza hacia un mercado de trabajo autónomo, flexible y motivado. Si puedes acceder a un puesto de trabajo así, no tendrás que preocuparte de contar las horas hasta la hora de salir o los días hasta que te puedas tomar las vacaciones. Ambos son flexibles y puedes tomarlos cuando quieras o lo necesites.

Pod

Buen día para todos,

Jose L Riesco
Comments

Resolver el problema perfecto

Los únicos problemas que quedan por resolver son los problemas perfectos. Los imperfectos, por definición, tienen una solución evidente. Si son importantes, ya los habréis resuelto.
Son los problemas perfectos los que nos dejan atascados.

Perfectos porque vienen con obligaciones y limitaciones, limitaciones ineludibles, obligaciones que nos mantienen atrapados: "
Odio mi trabajo, pero necesito el dinero; no hay forma de dejarlo, de conseguir una promoción, un aumento de sueldo, no puedo cambiar de jefe, no es posible cambiar de casa, de barrio, de ciudad, de provincia, mi familia vive aquí, etc."

Somos humanos, esto es lo que hacemos: creamos bordes, límites, nos imponemos limitaciones que no podemos eliminar, y nos sentimos atrapados.

O quizás es tu producto o servicio, o marca: Nuestra empresa está organizada y preparada para producir X, pero al mercado ya no le gusta X tanto como antes, o quizás han implementado una nueva regulación que no nos favorece, o tal vez un nuevo competidor ofrece ahora X por la mitad de precio y nuestra junta directiva no quiere aceptar la realidad, etc.

No hay forma de resolver el problema perfecto porque cada solución requiere romper con una obligación ineludible.

Y esta es la solución.

La forma de resolver el problema perfecto es el hacerlo imperfecto. No intentes circunvalar una de las limitaciones, elimínalas por completo: Cierra la empresa. Deja tu trabajo. Cambia tu producto completamente y no hagas caso a la junta directiva.

Si la única alternativa es una espiral lenta y dolorosa hacia el decline, la forma de desatascarse es el romper una limitación. Controla el momento doloroso y muévete hacia adelante. Rápido.




Podéis encontrar el enlace directo al original en inglés aquí: http://sethgodin.typepad.com/seths_blog/2010/07/getting-unstuck-solving-the-perfect-proble.html
Comments

La forma más peligrosa de perder el tiempo

Como ya comenté en mi blog anterior, acabo de regresar de vacaciones. Una de las cosas que realmente aprecié, fue el saber que estaba bien relajarse y no tener que preocuparse del trabajo. Yo, como muchos de vosotros, tengo un trabajo que nunca termina. Siempre hay un artículo más que escribir, un informe que leer, un sitio web que actualizar, un libro, comenzado, que terminar...

El caso es que con todas estas tareas pendientes, a menudo tengo la sensación de que cuando me siento a leer una novela, o a ver un poco la tele, estoy perdiendo el tiempo. Pienso internamente en la cantidad de tareas sin terminar y me siento culpable de no hacer nada.

Sin embargo, cuando practico el "dolce farniente", al menos soy consciente de que me estoy relajando y no trabajando. Pero hay aún una actividad mucho peor, más dañina para la productividad y para retrasar nuestros proyectos: la pérdida de tiempo en el trabajo. Pretender que trabajamos sin conseguir resultados.
Los ejemplos más obvios (y de los que soy tan culpable o más que cualquiera de vosotros) so el sentarse delante del ordenador, pensando en lo productiva que será la jornada, solo para encontrarse ocho horas más tarde sin haber conseguido avanzar en ninguno de los proyectos o tareas que con tanto ahínco pensábamos atacar.

Google (o Bing), blogs de gadgets o entretenidos, noticias, Twitter, Facebook (¿qué están haciendo nuestros amigos?), email, chatear, alguna llamada de teléfono, un nuevo programa de software que tenemos que probar... en fin, ya sabéis cómo funciona. O mejor, cómo no funciona porque me ha sucedido en muchas ocasiones que al final de la jornada me doy cuenta de que no he conseguido nada, o debería decir, nada más que perder el tiempo.

Al menos cuando unos relajamos conscientemente, sabemos lo que hacemos: descansar, disfrutar, vagar, llamadlo como queráis. El problema es cuando nos engañamos a nosotros mismos pensando que estamos trabajando cuando en realidad solo estamos perdiendo el tiempo, y a menudo, ni siquiera disfrutamos en el proceso.
Esos días en los que pierdo el tiempo haciendo como que trabajo, me voy a la cama con una sensación de vacío, de no haber conseguido avanzar en mis proyectos, y no me gusta nada.

Es mejor cortar por lo sano. Decidir qué horas cada día dedicaremos a ser productivos: a avanzar en nuestros objetivos diarios y a consumar tareas pendientes y qué horas dedicaremos al ocio: a disfrutar leyendo acerca de un nuevo aparatito electrónico en Gizmodo.com o simplemente abrir una buena novela y perdernos en sus páginas.

Pero no mezclemos ambos. No funciona.

Feliz día,
Jose L Riesco
Comments